
Si te identificas con este enunciado es posible que también te hagas otras preguntas:
- ¿Qué he hecho para que se comporten así?
- ¿Por qué no me hacen caso?
- ¿Acaso me he portado mal?
- ¿Será así siempre?
- ¿Podré llegar a tener una vida normal?
-¿Es que no me quieren?
- ¿Qué puedo hacer yo?
- Si todos los niños quieren a sus padres, ¿por qué yo siento esta rabia? ¿Será que soy malo?
Recuerda que:
• El alcoholismo es una situación desbordante que hace sentir mal a todos los miembros de la familia. Es normal que te preocupe, que sientas rabia, dolor, miedo y muchos otros sentimientos negativos. También es normal que a veces pienses que quieres mucho a tus padres, y a veces no. Este malestar emocional suele reducir en el momento que se entiende en qué consiste el alcoholismo.
• El alcoholismo es una enfermedad y nadie desea tenerla. Ni tus padres ni tú son culpables de ella. Todos pueden realizar algo para intentar superarla, pero tú no puedes controlarla ni curarla. Es el propio enfermo el que debe responsabilizarse y continuar un tratamiento adecuado para su enfermedad; de lo contrario no podrá recuperarse.
• La mayoría de los hijos de alcohólicos tratan de enfrentarse a la situación familiar mediante patrones de comportamiento rígidos. Algunos tratan de ser “héroes” o “hijos perfectos” obteniendo buenas notas, o cuidando de la casa y de sus hermanos sin quejarse nunca. Otros reaccionan portándose mal continuamente para llamar la atención, puesto que se sienten “abandonados”. Hay niños que se aíslan en su mundo y se vuelven tímidos y temerosos de los demás. Otros tratan de no pensar en las dificultades haciendo siempre chistes y bromas…
Si estas formas de enfrentarse al conflicto del alcohol en la familia se mantienen a lo largo de la vida, pueden ocasionar problemas importantes a la hora de hacer amigos, buscar una pareja o formar una familia. Trata de descubrir si sigues alguno de estos patrones de forma rígida y busca ayuda para tratar de cambiarlos por otros más saludables para tu desarrollo personal.
• Puedes dialogar con personas de confianza. No se trata de “airear el secreto familiar”, sino de solicitar ayuda para ti y para tu familia. Todos lo están pasando mal y guardar el “secreto” no solucionará nada. Seguro que puedes escribir ahora mismo el nombre de algunas personas a las que podrías acudir, quizá tu hermano mayor, tus tíos, tu maestro o un buen amigo…
• Si, en algún momento, temes por tu salud o tu seguridad, llama o acude a un centro de atención al menor. Si es necesario, pide a alguien de confianza que te acompañe.
• No dudes en solicitar ayuda profesional si te sientes mal. Tu médico, tus maestros, los psicólogos de la escuela, o los servicios de asistencia social de tu comunidad, pueden orientarte. Si lo deseas, puedes ir a algún centro especializado en el tratamiento del alcoholismo, o a algún servicio de orientación sobre drogas, donde podrás recibir información útil para enfrentarte al conflicto familiar. También puede ser de gran ayuda conocer a otros jóvenes con un conflicto parecido al tuyo para poder compartir tus preocupaciones.
• Si quieres sentirte mejor, recuerda la “regla de las 7 C” del alcoholismo en la familia:
- Yo NO lo he CAUSADO
- Yo NO puedo CURARLO
- Yo NO puedo CONTROLARLO
- Sin embargo SÍ puedo: CUIDAR de mí mismo,
- COMUNICAR mis sentimientos
- COGER la alternativa más saludable para mí
- y CONFIAR en algunas personas cercanas
• Finalmente… Tú mejor que nadie sabes que beber alcohol no resuelve los problemas, ni ayuda a divertirse ni a hacer amigos. No te dejes engañar por los anuncios publicitarios ni por las creencias de tus amigos…Por ejemplo… ¿Sabías que lo que se llama popularmente “aguantar bien el alcohol” es uno de los primeros indicios de alcoholismo?
Recuerda que TU FUTURO está por llegar, y SÓLO TÚ DECIDES cómo construirlo.
Vía | Socidrogalcohol