
Las familias que tienen un conflicto de alcoholismo en casa advierten, de una manera u otra, que algo está sucediendo. El alcoholismo altera su organización, sus costumbres, sus actividades cotidianas y sus relaciones afectivas, dando lugar a una serie de síntomas típicos:
1. Desconcierto y confusión ante el problema. Nadie sabe cómo actuar y, en ocasiones, se justifica o se disculpa la conducta de la persona enferma ante los demás. Es el mecanismo de la negación.
2. Gran tensión y estrés en todos los miembros de la familia. Temor. Conflictos importantes, discusiones y agresividad.
3. Alteración de las normas, las costumbres y los valores familiares.
4. Incumplimiento de las promesas. Reacciones de enfado y resentimiento. Desconfianza y frustración.
5. Sentimientos de culpabilidad y reproches mutuos.
6. Poco apoyo emocional y problemas de incomunicación dentro de la familia.
7. No se puede dialogar del “secreto de la familia” ni pedir ayuda, ni dentro ni fuera de casa, por miedo y vergüenza.
NO te quedes “atrapado en la botella” … Hay salida.
Vía | Socidrogalcohol