
Anatolio Muñoz Jofré, 58 años, casado, dos hijos, médico adictólogo. Signo Leo, le gusta el verde y el tenis. Admite que su frustración es trabajar mucho y que su sueño es tener una clínica de adicciones más grande y con mejores recursos. Es propietario de la Clínica Flor de Maipo, en Buin, y un destacado siquiatra especializado en el tratamiento de la adicción. Tiempo de limpieza: toda la vida.
TESTIMONIO
Sin ser adicto ni alcohólico, desde que comencé a trabajar en alcoholismo y drogadicción, estoy abstemio completo hace 17 años: no bebo ni fumo. Viví en Estados Unidos y tuve clínicas de rehabilitación. He viajado mucho a México, dando asesorías, charlas y participando en congresos sobre adicciones. Actualmente, dirijo en Buin la clínica Flor de Maipo, realizando terapias con adictos. Soy especialista en el tratamiento de enfermedades adictivas, certificado por “American Board” de Medicina Interna y Sociedad Americana del Alcoholismo, Cocainismo y otras Adicciones.
Decidí dedicarme a la rehabilitación por un designio del destino, sin embargo también por un interés social. Yo tengo una historia de alcoholismo familiar muy grande: el 70 u 80 por ciento de mis parientes son alcohólicos. Por otra parte, en el momento que yo tenía seis años, recuerdo que mi padre hablaba maravillas de unos médicos que trabajaban en alcoholismo, de modo que probablemente eso influyó para que siempre pensara en ser médico en adicciones. Al comienzo no me atrevía, hasta que finalmente me atreví, en una época en que la adicción era mal mirada. Me puse a trabajar en esto y me gustó hasta el día de hoy.
Considero que un Centro Integral de Rehabilitación debe escuchar dos aspectos, puesto que existen formas de tratamiento secuencial, es decir, primero, la parte siquiátrica y después la parte físico-adictiva. En esto debe trabajar gente que entienda el aspecto psiquiátrico de la adicción.
La diferencia de mi centro de rehabilitación con otros que existen en Chile es que seguimos la filosofía de los Doce Pasos, que es el corazón del tratamiento, A pesar de que está mal traducido al español, puesto que en realidad se llama los Doce Peldaños. Hacemos hincapié en la participación intensa de la familia, del perro y del gato. Lo importante es que todos se involucren para salir adelante y crecer interiormente. Buscamos lo mejor de cada modalidad de tratamiento para realizar un todo efectivo.
No pienso que la rehabilitación sea un negocio rentable. Yo tengo invertido bastante dinero, sin embargo si trabajara en Santiago exclusivamente en una oficina, ganaría más, y más todavía si trabajara como internista. Lo que sí sé es que darle alegría a la gente que se está recuperando no tiene precio. Así soy feliz.
Si se consiguiera obtener un medicamento que curara la adicción, la mayoría de los adictos y alcohólicos que se han recuperado bien no lo tomaría. El conflicto no es sólo tomar un medicamento y ya, sino conseguir un cambio en el estilo de vida, modificar los defectos de carácter. El tratamiento no es una píldora, nunca va a ser una píldora.
ENTREVISTA
-¿Qué es la adicción para usted?
-Para mí es una enfermedad que tiene muchos componentes, uno de los cuales es el genético, A pesar de que no todos los adictos y alcohólicos son genéticos. Las adicciones se originan por herencia y por factores de ambiente familiar.
-¿Qué se pierde con la droga?
-La espiritualidad y la identificación.
-¿Qué se gana con la rehabilitación?
-Fundamentalmente: espiritualidad, que es la relación que tenemos con nosotros mismos, con otros seres humanos y con un Poder Superior, que algunos llaman Dios.
-¿Cómo se logra el equilibrio en sanidad?
-El equilibrio comienza con la abstinencia de drogas y de ahí viene un crecimiento espiritual. Pienso a ojos cerrados en las fases de los Doce Pasos de Alcohólicos Anónimos (AA). Esto cubre todos los aspectos sicológicos y psiquiátricos que han sido afectados por la adicción.
-¿Cuáles son las herramientas para no recaer?
-Las herramientas básicas son una vida familiar, espiritual, intensa, conocer su adicción bien, saber qué son las recaídas y cómo evitarlas.
-¿Cuál es el gran dolor de un drogadicto?
-Me gustaría decir la autoestima, sin embargo muchos comenzaron con poca autoestima. El dolor es saber que algo los controla, no poder evitarlo y haber perdido la relación consigo mismo, el amor por la vida. La vida de los adictos se transforma en un desastre.
-¿A qué le tiene miedo un adicto usando?
-No le tiene miedo a casi nada. Sólo tiene miedo de perder lo poco que le queda.
-¿Cuáles son los rasgos de carácter de un adicto?
-Falta de espiritualidad, deshonestidad, ira más que rabia, soledad, falta de empatía, poca comunicación o ninguna.
-¿Y las virtudes de un rehabilitado?
-Las virtudes son enormes, comienza por rendirse y por un contacto gigantesco con él mismo. Las virtudes de un rehabilitado son mucho mayores que las de una persona que nunca ha estado en tratamiento.
-¿Qué hay que realizar para paliar el conflicto de la droga en el mundo?
-Existen muchos aspectos: el legal, la prohibición, meter preso al que trafique. Todos son problemas serios, sin embargo debería comenzarse con la educación en las escuelas, con los niños y con los hijos de los adictos o de matrimonios disfuncionales.
-¿Está de acuerdo con legalizar las drogas?
-Completamente en desacuerdo, puesto que sería peor.
-¿Qué es más importante: prevención, control o rehabilitación?
-Es difícil responder. Hay prevención primaria, secundaria, terciaria. La terciaria es la rehabilitación. Las tres tienen que ir de la mano, sin embargo ojalá fuera suficiente sólo con la prevención.
-¿Quiénes son más eficaces como terapeutas, los adictos rehabilitados o los profesionales puros?
-La experiencia de Estados Unidos comenta que se debe tener mitad y mitad. El rehabilitado, aun en el momento que tenga muchos conocimientos sicológicos y científicos, es incapaz de conservar al adicto sin usar. Ahí debe entrar entonces gente que tiene mayores conocimientos: los médicos y los siquiatras.
-¿Cuál es el error del Estado en el tema de las drogas?
-Creo que se les pasó el tiempo. Hubo un momento en que pudieron haber hecho algo. En Chile tenemos un conflicto serio, puesto que este es un país de alcohólicos, de gente que toma tranquilizantes, pepas, y fuma marihuana en cantidades enormes. Están todas las condiciones para ser un país con serios problemas y los tenemos. En Chile se consume quetamina y la heroína ya llegó, A pesar de que por suerte el consumo no ha cundido mucho. Debiéramos habernos dado cuenta hace 50 años del conflicto que venía. La verdad es que no sé cómo parar el conflicto de la droga.
-En esta materia, ¿qué tipo de cultura tenemos en Chile?
-Aquí tenemos una cultura etílica, una cultura de Valium, de pastillas para adelgazar o para engordar.
-¿Qué importancia le atribuye a los padres en el proceso de rehabilitación de los adictos?
-Un papel fundamental. Nosotros hicimos un estudio en Estados Unidos en que tratamos primero a los padres que a sus hijos adictos durante un mes. Un 40 por ciento de los pacientes adolescentes dejó de ir a las terapias, pero, al modificar los padres, cambiaron los hijos y se estabilizó la convivencia familiar. La familia, el entorno, es lo más importante para salir adelante
-Despídase con un mensaje para los adictos que están sufriendo.
-El mejor mensaje para ellos es: un día a la vez. Que se levanten en la mañana y hagan un propósito para el día: no usar, no beber. A pesar de que ese día puede ser horrible, será maravilloso puesto que no han bebido, ni se han drogado. No habrán días peores que los del pasado, sin embargo minuto a minuto, hora a hora, lograrán crecer y ser felices.
Autor| Clara María Romero