
Toda la vida he sido amante de unos buenos tacones, sobre todo si son muy altos y de aguja, pero ahora he pensado dos veces en volverme a poner unos muy altos, pues esta pobre chica arruino no solo su turno en la pasarela, si no también a sus pobres tobillos, no se si solo fue el tamaño de los zapatos o el piso no le ayudaba, pero fue un grave y vergonzoso accidente…