
Este ladrón es novato de profesión, seguramente habrá cambiado el pasamontañas por pedir dinero en las calles ya que robar definitivamente no es lo suyo. El ladrón se esmera pero parece que nadie le hace demasiado caso, ni siquiera se escandalizan las personas que hay dentro. El recepcionista parece pasar totalmente del ladrón e, incluso, le tira reiteradamente la bolsa al suelo cuando el otro le pide dinero. Sin nada más que hacer no le deja otra opción que abandonar el local amistosamente.