
Este es uno de esos buenos sports publicitarios, pues lo mejor que pueden hacer es dejarnos todo muy claro y sorprendernos con un inesperado final, por eso me ha gustado tanto, pues un niño no para de pedir un peluche en el centro comercial, hasta que la mujer termina accediendo por todo lo que había ahorrado en sus compras, es una propaganda muy buena para reir un poco…