Borja parece haber inventado algo nuevo. Se trata de un episodio algo viejo, de comienzos de 2007, donde Qué Vida Más Triste comenzaba a moverse por estas cosas del Internete.

Borja contempla amaravillado y sorprendido la película que ha descargado antes de su estreno. La calidad deja mucho que desear, lo típico en estas situaciones en las que uno no puede evitar sentirse identificado.