
Todos nos tiramos pedos, es duro reconocerlo, pero a veces llega a suceder incluso en público. Por suerte su olor o su sonido es tan leve que no llega a percibirse. Pero, ¿y si sucede al contrario? Imaginemos una situación donde se produce un fuerte ruido que fácilmente podemos identificar con pedos.
Este hombre utiliza los sobacos para imitar el ruido de los pedos y hacer pensar a los transeúntes su desagradable actitud que no duda en mostrar y alardear en público. ¿Cuál será la reacción del público?.