Las naranjas son fundamentales en nuestra salud

Existen alimentos que están con nosotros desde siempre y que, al ser tan habituales, ya no valoramos. La naranja es uno de esos. Lo tenemos presente en los desayunos, postres, meriendas y en bastantes recetas, pero su importancia va mucho más allá del sabor y de lo sencillo que es encontrarlas la mayor parte del año.

Fundamentales en una alimentación variada

Debemos recordar que la naranja aporta vitamina C, fibra, potasio, agua y folatos. No estamos ante un medicamento ni puede sustituir a un tratamiento, pero sí que puede ayudar a que se mantenga una dieta equilibrada y a cubrir algunas necesidades a nivel nutricional.

La clave reside en consumirla de manera adecuada, entera y entender los beneficios que tiene sin que la convirtamos en una especie de “alimento milagro”.

Las naranjas son una forma sencilla de aproximar la alimentación más sana a la vida cotidiana. No necesitan de una preparación compleja, son sencillos de transportar y pueden sustituir a productos menos interesantes desde un punto de vista nutricional.

Los que quieren incorporar fruta fresca de origen valenciano al día a día tienen en tiendas online como Cítricos Siscaret, naranjas y más cítricos, la posibilidad de adquirirlos y de su envío a domicilio.

Una fruta con muchos nutrientes

La naranja destaca especialmente por su alto contenido en vitamina C. Como dice la Fundación Española de Nutrición, una naranja de tamaño mediano aporta unos 82 miligramos de esta vitamina, una cantidad superior

Si hablamos de ella, tiene varias funciones en el organismo. Ayuda al funcionamiento normal del sistema inmunitario, ayudando a la protección de las células frente al daño oxidativo y es precisa para la producción del colágeno. Dicha proteína forma parte de la piel, los huesos, los cartílagos y demás tejidos. Interviene en la cicatrización y en el mantenimiento de las encías y los dientes.

Otra de las funciones importantes de la vitamina C es que mejora la absorción del hierro presente en los alimentos de origen vegetal. Por este motivo, si se combina una naranja o alguna fruta rica en vitamina C con legumbres, verdura de hoja verde o frutos secos, puede acabar siendo una magnífica elección en una dieta variada.

Además de la propia vitamina, la naranja cuenta con potasio, que es un mineral que está relacionado con el funcionamiento normal del sistema nervioso y de los músculos. Del mismo modo, aporta folatos y una cantidad moderada de fibra, en especial cuando se consume la pulpa.

La fibra que se pierde al exprimirla

La forma en la que se consume la naranja cambiará bastante su valor en la práctica. Una pieza entera obliga a masticar; se va a comer más despacio y mantendrá la fibra de la pulpa. El zumo, aunque sea natural y no lleve azúcar añadido, se beberá rápidamente y es normal que se concentre el azúcar de varias naranjas en un mismo vaso.

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición nos recuerda que los zumos de frutas no se tienen que considerar un sustituto de la fruta entera. Su recomendación está relacionada con la presencia de azúcares libres y con una menor cantidad de fibra que contiene el zumo frente a la fruta completa.

Esto no va a significar que un zumo ocasional vaya a ser peligroso para una persona sana. La cuestión está en no presentarlo como equivalente habitual a que se coma una naranja. Si se toma, lo mejor es que se haga en una cantidad moderada y dentro de una comida, no como una bebida que calme la sed durante todo el día.

En la fruta entera, la fibra ayuda a que aumente la sensación de saciedad y ralentice la velocidad con la que se van a ingerir los azúcares. Todo esto puede ser fundamental para los que controlan su peso, vigilan la glucosa o tienden a picar entre horas.

Naranjas y defensas: ¿qué se puede decir?

La asociación entre las naranjas y las defensas es bastante famosa. Cuenta con una base razonable, puesto que la vitamina C tiene un papel en el funcionamiento normal del sistema inmunitario. El caso es que conviene evitar las promesas exageradas.

Comer naranjas no impide el poder contagiarse de un resfriado ni cura una infección. Tampoco debes tomar suplementos de vitamina C si la alimentación que tomas ya tiene bastante cantidad, salvo que haya indicación por parte de profesionales.

La naranja debe ser entendida como parte de un patrón saludable, no como si fuese una defensa aislada. El caso es que dormir bien, llevar una alimentación variada, mantener una actividad física adecuada y el que se sigan las recomendaciones médicas es más importante que buscar un solo alimento que pueda solventarlo todo.

Una ayuda para el sistema digestivo

La fibra de la naranja puede ayudar al funcionamiento normal del sistema digestivo. La cantidad no es tan alta como en el caso de algunas legumbres o cereales integrales, pero sí va a sumar dentro del conjunto de la propia dieta.

Para poder aprovecharla, lo mejor es ingerir la pieza completa y que no se retire toda la pulpa. En el caso de algunas personas, la naranja favorece un tránsito intestinal más regular, mientras que en otras va a producir molestias o acidez. La tolerancia es individual y dependerá de la cantidad que se consuma.

Las personas que padecen de reflujo gastroesofágico, gastritis u otras molestias digestivas notan que los cítricos les irritan.

En estos casos, no hace falta que se fuerce el consumo por sus beneficios. Hay bastantes otras frutas que aportan fibra y vitamina C. La alimentación sana se debe adaptar a cada persona en cuestión.

Salud cardiovascular y alimentación equilibrada

La naranja es baja en grasas y aporta potasio, además de fibra y agua. Este tipo de características hacen que pueda encajar bien en una alimentación orientada al cuidado de la salud cardiovascular.

Lo cierto es que no se debe afirmar que comer naranjas por sí mismas solamente reduzca el colesterol o pueda prevenir una enfermedad cardíaca.

Los posibles beneficios van a depender del conjunto de los hábitos. Una dieta que tenga abundantes verduras, frutas, legumbres, frutos secos, pescado, aceite de oliva y cereales poco refinados, suele ser bastante más favorable que una alimentación que se base en bebidas azucaradas y en exceso de sal.

Piel, colágeno y cuidado desde dentro

La vitamina C lo que hace es participar en la formación normal del colágeno, lo que hace que la naranja también esté directamente relacionada con el cuidado de la piel.

No queremos decir con ello que si se come eliminemos las arrugas o pueda sustituir a una crema. La piel va a depender de bastantes factores, como la edad, la genética, la exposición solar, el descanso, el tabaco o la hidratación.

Una alimentación que aporte bastante vitamina C ayuda a que se mantengan las funciones habituales en el organismo. De todas formas, los resultados no se tienen que confundir con los de un tratamiento estético o dermatológico.

La mejor forma de cuidar la piel combina una alimentación variada, protección solar, higiene adecuada y consulta profesional cuando aparece una lesión que cambia, sangra o no cicatriza.

Naranjas para niños y personas mayores

Las naranjas son frutas prácticas para toda clase de edades. En los niños, los gajos forman parte del postre o de la merienda, siempre pensando en la edad, capacidad de masticación o las posibles intolerancias o alergias.

Cuando se ofrece la fruta entera, ello ayuda a que los más pequeños se acostumbren a masticar y reconocer varias texturas. Del mismo modo, evita que se acostumbren a recibir siempre los alimentos en forma líquida.

Si hablamos de los zumos, lo mejor es que no sustituyan a la fruta y que no se usen como una bebida habitual.

El hecho de ofrecer la fruta entera ayuda a que los más pequeños se vayan acostumbrando a masticar y reconocer varias texturas. Del mismo modo, evita que se acostumbren a estar recibiendo siempre los alimentos en forma líquida.

En el caso concreto de las personas mayores, la naranja aporta agua y nutrientes, pudiendo ser una opción interesante cuando hay poco apetito. En el caso de los problemas dentales, problemas para masticar o problemas de deglución, se hace necesario adaptar la textura y consultar con un profesional cuando sea necesario.

Cómo elegir y conservar las naranjas

Una naranja buena tiene que ser pesada para su tamaño, puesto que esto indica que contiene buena cantidad de zumo. No necesariamente debe tener una piel perfecta, puesto que las marcas del exterior no siempre afectan al interior.

La conservación dependerá del tiempo previsto hasta su consumo. En un sitio fresco y ventilado se pueden mantener durante varios días. Cuando haga calor o se compren muchas unidades, el frigorífico puede ayudar a que se prolongue la duración, aunque el frío reduzca algo su aroma.

Lo mejor es lavar la piel antes de pelarla, en especial cuando se use la ralladura en una receta. Pese a que no se vaya a comer, la superficie puede entrar en contacto con las manos y los gajos.

Después de todo lo que te hemos comentado, ahora esperemos que tengas claro qué es lo que nos aporta esta rica fruta, ¿no?

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