Una tendencia que podemos apreciar en los últimos años, es que las fotos realizadas antes del día de la boda y después de la fecha del enlace suelen estar presentes en los reportajes nupciales. Son las sesiones de preboda y postboda. Configurando un álbum más completo, que pretende contar una bonita historia de amor que va más allá de dejar testimonio de un solo día, por muy especial que este sea.
En España, la vida en pareja ha cambiado. Así lo pone de manifiesto una nota publicada por la Agencia EFE, que señala que los españoles cada vez nos casamos menos, nos casamos más tarde y nos divorciamos más.
En la actualidad, el índice de bodas es de 3,3 bodas por cada 1.000 habitantes. Hace 50 años, la soltería afectaba a menos del 20% de la población mayor de 30 años. En aquella época se manejaban términos como “moza vieja” o “mozo viejo” que hacían referencia a las y los solteros persistentes. Como si vivir en pareja y casarse fuera la evolución natural del ser humano.
Otro aspecto en el que han cambiado las bodas es la edad a la que nos casamos. Si en 1976, las mujeres se casaban de media a los 24 años y los hombres a los 26; en la actualidad lo hacemos a los 35 y 37 años, respectivamente. Cuando ya hemos superado toda nuestra juventud y nos acercamos peligrosamente al umbral de los 40. Solo los suecos nos superan en Europa en la edad media para el matrimonio.
Cada vez nos casamos menos, eso es verdad, pero cuando lo hacemos queremos que sea un acontecimiento inolvidable. Tal vez el hecho de hacerlo a una edad más adulta hace que seamos más exigentes en los elementos que componen una boda. Y, por supuesto, cómo no, con el reportaje de fotos.
La preboda.
La preboda es una sesión fotográfica que se realiza unas semanas antes de la boda. Para ello se escoge un conjunto de escenarios que reflejen los gustos y los ámbitos naturales de relación entre los novios.
Es una sesión relajada. Donde se pretende reflejar, de una forma natural, la relación que tiene la pareja. Un paseo por la playa, un coctel en una terraza al caer el sol, carantoñas y besos con un fondo monumental.
En las fotografías de la preboda se refleja a una pareja compenetrada, ilusionada, apasionada. Deseosa de dar un paso más en su relación.
Actualmente, la gran mayoría de parejas que se casan ya viven juntos. El matrimonio representa un nivel de compromiso mayor. La legalización de una relación oficiosa. Hay quien piensa que no hay diferencia entre vivir juntos y casarse. Yo que he pasado por las dos situaciones te puedo asegurar que sí la hay. El peso de los papeles se deja sentir sobre la pareja. Asienta la relación. Aunque, probablemente, no vaya a ser así, la idea romántica del matrimonio para toda la vida embriaga de ilusión y también, por qué no decirlo, da un poco de vértigo.
Si bien las fotos de la sesión preboda suelen estar planificadas, a los novios les suele llamar la atención. Les seduce la idea. Son fotografías más tranquilas, que no se tienen que hacer bajo la presión de cumplir con los compromisos sociales de la boda y que permite a los novios mostrarse de una manera más natural. Tal y como son ellos.
La sesión preboda también permite al fotógrafo conocer mejor a la pareja. Y, por tanto, presentar un trabajo final más personalizado.
La postboda.
La postboda es una sesión de fotos que se realiza después del día del enlace. Con frecuencia, cuando el joven matrimonio ha llegado del viaje de novios. Digamos que toda la marabunta de la boda ya ha pasado, lo que les hace sentirse libres de cualquier presión.
Por lo que he podido ver, hay dos tipos de reportajes postboda. Uno clásico, donde los novios van vestidos con el traje nupcial; y otro, más informal, que permite una mayor variedad de vestuario.
El reportaje clásico viene a sustituir la sesión que solían realizar los novios entre que terminaba la ceremonia y comenzaba el banquete. Ese periodo en el que mientras que los invitados salían de la iglesia o del juzgado y se iban al salón de bodas, los novios aprovechaban para pasar por un lugar bonito, relativamente cercano, para hacerse unas fotos planificadas.
Sustituir esa sesión intercalada, por una jornada menos apresurada, permite a los novios posar sin la presión propia de la boda y al fotógrafo centrarse más en los detalles.
La sesión informal es más parecida a las fotos de preboda, solo que con una diferencia. La boda ya ha pasado. Esa sensación de descanso, de relajación, de haberse quitado de encima todo el mogollón, se percibe en el semblante tranquilo de los novios.
La boda y el posterior viaje de novios han fortalecido la unión entre ellos. En este tipo de fotos se aprecia menos deseo y más ternura. Una compenetración aún mayor entre dos personas que han decidido recorrer la vida, juntos y que, de hecho, ya se han puesto a hacerlo. El matrimonio alcanza una entidad diferente a la suma de los dos miembros de la pareja, sin anular, por supuesto, sus individualidades.
¿Por qué es bueno hacer estas sesiones?
Aunque es tradición, el día de la boda no es el momento más adecuado para hacerse fotos. Es cierto que queremos dejar constancia de ese día tan especial. En el que tanto la novia como el novio se han puesto guapos para la ocasión. Pero sus cabezas están más pendientes de que todo salga perfecto, de que los invitados se sientan a gusto, que de la boda en sí.
A mí me sucedió. Mi mujer estaba atacada de los nervios. Y yo, durante el banquete, estaba más pendiente de que no le faltara nada a la familia y a los amigos, que de disfrutar de la boda.
La revista Psicología y Mente habla de la ansiedad nupcial. De los nervios antes y durante la boda. La presión que ejerce dar un paso tan importante en nuestra vida y la de que todo esté a la altura de lo esperado.
Los nervios nos pueden jugar malas pasadas. En este sentido, esta revista de psicología nos ofrece algunos consejos para combatir el nerviosismo. Uno de los más eficaces es no pensar en la boda. La boda, antes de celebrarse, ya está planificada. Solo hace falta dejarse llevar. Es mejor pensar en todo lo que nos queda por hacer con la persona a la que queremos, que dejarnos avasallar por el acontecimiento en sí.
La compenetración entre los novios es fundamental. Además de ser nuestro compañero, nuestra novia o novio es nuestro mejor amigo. Por eso, pararse hablar cuando sea necesario, expresar nuestras preocupaciones, nuestros temores, apartarse de la multitud cuando haga falta, es bueno para templar los nervios.
Estar bien hidratados y descansar bien la noche anterior nos permitirá estar más relajados el día de la boda.
Como estamos viendo, la boda no es el momento más propicio para meterse en sesiones fotográficas. Llevamos muchas cosas entre manos. Por eso, postergar algunas sesiones para otro día o complementar el reportaje con fotografías antes y después, es una buena idea.
Procedimiento para escoger al fotógrafo.
A la hora de escoger al fotógrafo de nuestra boda, la sintonía y el entendimiento son fundamentales. Así nos lo cuentan Helena y Alberto, que para su boda contrataron los servicios de Volana Fotografía, un estudio fotográfico de Jaén especializado en bodas, dirigido por Rocío y Pedro y que han sido galardonados con numerosos premios como el Fear Less o el Inspiration Awards. “Es como si nos conocieran de toda la vida, eso ayudó mucho a que las fotos fluyeran y el resultado fuera muy natural” – comenta Helena.
Ahora bien, para encontrar a un fotógrafo con el que entenderte tan bien, te sugiero una serie de pasos a seguir. Son estos:
- Define bien el estilo. Antes de buscar fotógrafo, la pareja debe decidir si quiere un reportaje clásico, artístico o espontáneo. Tener clara esta idea facilitará la elección del fotógrafo.
- Investiga opciones. Revisa las webs y porfolios de varios fotógrafos para comparar estilos y calidad. Es mejor analizar reportajes completos antes de hacer una preselección.
- Conoce a los finalistas. Elige tres o cuatro fotógrafos candidatos y reúnete con ellos. En la entrevista podrás comprobar la conexión personal, resolver dudas y pedir presupuesto y condiciones.
- Comunícate bien. Una buena coordinación es esencial: confirma horarios, localizaciones y si habrá sesión preboda o postboda. Cuanto más conozca el fotógrafo vuestra historia, mejor podrá reflejarla.
- Cuida los aspectos legales. Todo acuerdo debe figurar en un contrato con plazos, precios y derechos. Asegúrate además de que el profesional disponga de seguro de responsabilidad civil, por lo que pudiera pasar.
Cuando una pareja de novios se pone a buscar fotógrafo para su boda, espera encontrar uno que le haga un reportaje único y especial. Partir de lo que hemos visto en este artículo, te ayudará a encontrarlo.