¿Cómo campericé mi coche sin gastarme un pastizal?

campericé

Hay dos cosas que mi esposo y yo hemos tenido siempre súper claras desde que nos conocimos, allá cuando teníamos 11 años. Sí, nos conocimos muy pronto, pero, aun así, ya sabíamos que había ciertas cosas a las que estábamos dispuestos y otras a las que no.

Por ejemplo, no estábamos dispuestos a seguir la rutina del mundo como meros robots. No porque tú lo seas, sino porque nosotros teníamos claras otras muchas cosas que no queríamos para nuestra vida. Respeto MUCHÍSIMO a esos hombres y mujeres que se levantan y trabajan todos los días de sol a sol para poder poner un plato en la mesa de su hijo, de su esposo o de su padre, ¡o para sí mismos!, porque no es algo fácil de hacer. No por la responsabilidad, sino por todo a lo que renuncias con ello.

Verás, mi esposo y yo siempre hemos pensado y creído firmemente que este sistema social está mal construido. ¿Cómo puede ser factible que una persona empiece a trabajar de lunes a sábado entre ocho y doce horas diarias (porque casi nunca son ocho, sobre todo en hostelería) hasta casi los setenta años y que entonces, y solo entonces, tenga tiempo para disfrutar de su vida tal y como se merece? O sea, de niños nos metemos entre libros para estudiar asignaturas que no nos interesan, para pasarnos el 80% de nuestra vida trabajando todos los días, casi sin descanso, casi explotados, para tener una “pensión” que, con suerte, será del 100%… ¿para qué, para disfrutar de los pocos años que nos queden tras todo ese esfuerzo?

A mi suegro le quedan 3 años para jubilarse y está tan mal físicamente que literalmente tiene tendinitis crónica en ambas muñecas. ¿Cómo va a disfrutar de lo que le quede de vida con cómo tiene el cuerpo? ¿Me estáis diciendo que lo normal es que los que lleguemos a los 70 disfrutemos de lo poco que nos queda entonces, que es cuando lo “merecemos”?

Yo no soy de las que piensa diferente. Soy de las que piensa que la vida no está hecha para que nos destrocemos el cuerpo trabajando para disfrutar después. ¿Y si después nunca llega, como nos quieren vender? Hay mucha gente que sufre accidentes o cuyo declive físico y mental empieza incluso a los 60 años. ¿Qué estamos dejando entonces para “después”? En nuestro caso, nosotros no queremos esa vida. Y por eso hemos camperizado el coche.

¿Y cómo ganarnos la vida entonces, si no trabajamos con contrato?

Bueno, ¿sabes lo que es el teletrabajo? Imagino que sí. Hoy en día, desde que existe la IA y el internet está más de moda que nunca, eso de tener un ordenador y poder trabajar en cualquier parte del planeta está a la orden del día. O sea, nosotros no trabajamos en bares, oficinas o tiendas. Nosotros trabajamos en un ordenador, en cualquier lugar y a cualquier hora, porque somos nuestros propios jefes. Es lo que pensamos cuando quisimos tener una vida diferente.

¿Cómo? Mi esposo es diseñador gráfico y se encarga de todo lo relacionado con las artes (ilustración, artesanía, tazas, camisetas… todo lo que sea ilustración y diseño gráfico). O sea, las empresas contactan con él para que haga un logo, un flyer o un programa de marketing con ilustración. Y los particulares contactan con él para que diseñe una camiseta, para comprarle un pin del último anime que ha hecho o ese cartel A4 de una escena súper chula de una película de Marvel. Vamos, que sí o sí tiene trabajo.

Yo, en cambio, escribo, corrijo, maqueto y edito todo tipo de libros, artículos para profesionales y personas de a pie, y todo lo que se me ponga por delante. Soy escritora en todos los ámbitos, y jamás me ha faltado trabajo. Cuando no estoy escribiendo la autobiografía de un hombre que vive en México, estoy corrigiendo el libro de una persona de Cataluña, y cuando no estoy haciendo videollamadas, estoy ayudando a un hombre de Valencia a formar su trama, sus personajes y todo su worldbuilding.

Es hora de que se valore el teletrabajo

Muchos os pensáis que los que trabajan por internet son “ninis” que no hacen nada, pero no sabéis cuánto os equivocáis ni la cantidad de trabajo online que hay hoy en día. Sé que estáis acostumbrados a trabajos presenciales, duros de campo, de oficina, de albañil… pero el mundo ha cambiado a una velocidad tan grande que aún no entiendo por qué se sigue pensando que el teletrabajo no es trabajo real.

Lo cierto es que nosotros trabajamos igual que los demás: nos ponemos un horario, nos levantamos temprano, nos estresamos con la cantidad enorme de trabajo que se acumula en dos días, pagamos autónomos, la renta, el IVA y el IRPF, tenemos reuniones presenciales y online con clientes… Vamos, que hacemos exactamente lo mismo que otros trabajos presenciales, solo que por internet.

No te pienses que los que teletrabajan no hacen nada, porque incluso pueden trabajar más horas que los que están en un bar, por una sencilla razón: muchos son autónomos y tienen MUCHOS impuestos que pagar. Así que no pienses que no hacen nada, porque hacen MUCHO MÁS de lo que imaginas.

No teníamos ni idea de que se podía camperizar un Dacia Sandero Stepway

Nosotros tenemos un coche pequeñito del 2016 que compramos en 2022. No lo compramos con la idea de convertirlo, sino con la idea de que fuese nuestras alas por el mundo. No pensábamos que algo tan pequeño pudiese convertirse en una casa sobre ruedas, porque hasta ahora las caravanas y autocaravanas que habíamos visto eran furgonetas grandes, nada que ver con un coche pequeño.

Pero mi esposo no quería esperar tanto tiempo para irnos en caravana. Estábamos hartos de ir de Booking en Booking, de habitación en habitación, y de que solo tuviésemos eso. Necesitábamos nuestra casa, aunque fuese pequeñita y sobre ruedas. Nos hicimos autónomos para poder viajar, porque no queremos estar en un único lugar el resto de nuestra vida. Amamos viajar, y por eso queríamos una caravana. Pero son tan caras… hasta que él descubrió algo que nos hizo ver el coche de otra forma.

Descubrió que había varias opciones que añadir o quitar a un coche pequeño para convertirlo en un mini camper. Quizás no era grande ni lujoso, pero podía ser una casa sobre ruedas que nos llevase a donde quisiésemos y cuando quisiésemos, y eso era lo que más nos ilusionaba del mundo.

¿Y qué hicimos (y quitamos) del coche para poder camperizarlo? Sigue leyendo:

Primero, bajar los asientos traseros del coche

Porque sí, están muy bien si tienes colegas a los que llevar, niños, familia o cualquier cosa para viajar acompañados. Pero es que estamos solo dos viajando por el mundo. Mientras nuestra familia está en Cádiz, nosotros podemos estar en Madrid, Extremadura, Valencia, Cataluña o incluso Galicia. ¿Para qué necesitamos entonces los asientos traseros? ¡Para nada!

Pues resulta que si quitas los reposacabezas y echas los asientos hacia adelante tienes una pequeña cama improvisada que ocupa casi todo el cuerpo. No es una cama de noventa porque no es un coche demasiado grande, pero para él y para mí, que dormimos abrazados y no necesitamos nada más, es un espacio perfectamente viable para dormir sin pagar alquiler.

Mi esposo me enseñó el vídeo y lo ponemos en práctica, porque muchas veces ves cosas que luego no funcionan. Bajamos al coche, quitamos los reposacabezas, quitamos la parte trasera del maletero para dejar el espacio abierto y nos tumbamos encima de los asientos. Casi se nos saltan las lágrimas, porque era el tamaño justo para tener una cama en cualquier lugar del mundo sin necesitar nada más.

¡Esto era viaje, era totalmente viable!

Aprovechamos el espacio entre los asientos para poner la madera – almohada

Una vez bajados los asientos, quedaba un espacio de unos 50 centímetros entre la parte trasera de los asientos de atrás y los delanteros. Y claro, pensamos que si poníamos un apoyo ahí para las almohadas, ganábamos esos 50 centímetros extra. No parece mucho, pero si mi esposo mide 1,80 m, ya compensa porque el coche es muy pequeño.

Fuimos a una carpintería y pedimos que nos cortaran las tablas que habíamos medido (una larga para la parte de arriba y dos más bajas para sostenerla en el suelo del coche). Le pedimos que añadieran bisagras para poder abrir y cerrar las patas y guardarlo fácilmente cuando tuviésemos que movernos.

Esto lo hicimos porque primero fuimos a un taller de camperización y por algo similar (que en la carpintería nos costó 50€) nos querían cobrar 1500€. Nos pareció una exageración total, así que decidimos hacerlo por nuestra cuenta.

Cuando nos dieron el montaje y lo probamos, vimos que aquello ya empezaba a parecer un coche camperizado de verdad, y la emoción fue enorme.

Usamos colchones de espuma para la parte trasera del vehículo

Ya lo teníamos casi todo montado, pero dormir sobre los asientos era muy incómodo, así que había que solucionarlo. Además, cuando colocábamos todo, el espacio entre nosotros y el techo era muy justo, así que un colchón normal no servía porque quedaríamos pegados arriba.

Investigando, encontramos el consejo de Curtidos y Tapicerías, una tapicería online tanto al por mayor como al por menor que también vende colchones de gomaespuma. Nos explicaron que este material es mucho más cómodo de lo que parece y que, con una sábana impermeable encima, no da calor. También nos dijeron que su grosor es ideal para camperizar coches.

Al principio dudamos, pero hicimos mediciones y compramos un conjunto de 3 colchones para hacer un puzzle en la parte trasera. El resultado fue increíble: uno de los mejores sitios donde hemos dormido nunca. Incluso se nos quitó el dolor de espalda de las camas de Booking.

Cambiamos de vida, pero ganamos en todo lo demás

Todo estaba listo: solo faltaba desprendernos de muchas cosas para poder viajar. No podíamos llevar una casa a cuestas, así que nos quedamos con ropa, portátiles, cosas de aseo y algo para cocinar con camping gas. Todo lo demás se redujo a tres maletas que movemos cuando abrimos la cama.

Nunca pensé que un coche camperizado me iba a hacer tan feliz, pero lo hizo. Desde entonces, descubro que no necesito nada más que a mi esposo, el coche, las maletas y las ganas de viajar. Seguimos trabajando para pagar la gasolina, pero no pagamos alquiler ni casa.

Lo mejor es que ya no dependemos de Bookings. Nos quedamos donde queremos, el tiempo que queremos, y solo necesitamos internet, ganas… y mucho amor.

Comparte:

Más para leer

Del vino de AC al actual, ¿una moda?

No termino de entender por qué extraño motivo el vino se está haciendo cada vez más habitual entre la gente joven. En mi época, cuando cumplías la edad legal para

Màs articulos relacionados

Scroll al inicio
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.