¿Cuál es la mejor edad para llevar a tu niño al dentista por primera vez?

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Las mamás primerizas tenemos siempre MUCHAS DUDAS: que si qué darle de comer según qué edad, que si podemos sacarlo a pasear bajo el sol recién nacido, que si es bueno que se le haga el agujero de los pendientes cuando son tan pequeños… TODO son dudas, pero casi nadie se para a respondernos de verdad para que dejemos de tener esa angustia.

Una de esas dudas es a qué edad deberíamos empezar a llevar a los niños al dentista, porque pocas madres saben que cuidar de un diente de leche es casi tan importante como cuidar del diente definitivo. Además, también es bueno llevarlos pronto para que no tengan tanto miedo al dentista cuando sean más grandes.

Pero no nos adelantemos: Vamos a daros 10 explicaciones, según el caso, de a qué edad deberiamos de llevar a los peques al dentista por primera vez:

 

A la primera caries, aunque sea pequeña y o parezca una tontería

Si te asomas a sus dientes y ya ves algo raro, no lo dejes pasar. No esperes a que le duela, porque cuando ya duele normalmente ya hay algo más importante que puede hacerle mucho más daño, y luego todo es más complicado de curar. Lo mejor es actuar cuanto antes, porque en niños las cosas cambian bastante rápido en la boca.

Si lo llevas a revisión en ese momento, lo normal es que se le mire toda la boca, porque a veces hay otros puntos que han sido afectados pero de los que ni te has percatado. Quizás también te recomienden cambiar algunas cosas básicas, como el cepillado o el picoteo entre horas, que muchas veces es lo que está detrás del problema, sobre todo a estas edades.

Recuerda que, si te ocupas pronto de esto, el niño no va a sufrir dolores, así que ir al dentista no se va a asociar a cosas malas, como: ¿Me duele el diente, tengo que ir al dentista…? Eso va a ayudarlo mucho a volver en un futuro, cuando tenga un problema más serio.

 

Para quitarle el miedo al dentista pronto, aunque sea por una revisión rutinaria

El miedo al dentista no aparece porque sí ni por arte de magia, nace de algo. Normalmente, surge porque en la primera visita pasó mucho dolor y lo ha pasado bastante mal, así que no quiere ir otra vez. Por eso, si la primera vez llega un día que no tenga nada de dolor, no lo asociará al miedo ni a que le va a doler los dientes mucho para tener que ir. Por eso, aprovecha la primera visita solo para hacer una revisión, porque así no irá cuando le pase algo malo.

En cambio, si vive una experiencia buena, si le tratan bien, le curan sin que le duela… simplemente lo vive como una visita más a cualquier médico, así que no va a tener esa sensación de peligro ni de miedo. Y eso cambia totalmente cómo se comportará en las siguientes veces, porque ya no llega con la cabeza llena de ideas raras.

 

Diente roto o golpe en la boca

Los golpes en la boca pasan más de lo que parece, y en cosas bastante tontas, como jugando en el parque, corriendo con los amigos, en el recreo o incluso en casa con un despiste. También puede pasar haciendo deporte o en medio de una fiesta, porque todos van a lo suyo como locos y pueden darse un buen golpe los unos contra los otros. Si un diente se rompe o recibe un golpe fuerte, no conviene esperar a ver qué pasa, se va al dentista aunque por fuera parezca que está todo bien. ¿Y si realmente no lo está?

El diente puede verse y sentirse normal al principio y luego empezar el dolor, el cambio de color o las cosas raras que salen después. Pero si vas rápido se puede coger todo a tiempo y evitar que se complique más de la cuenta.

Además, el niño suele asustarse bastante cuando se da el golpe, y la visita puede ayudarlo a tranquilizarlo. Se le dice lo que le ha pasado para que vea que no es algo raro ni grave. Con eso se queda mucho más tranquilo y entiende mejor lo que le pasa.

 

Revisión aunque no haya problema visible

Te aconsejo que no esperes a que le duela algo para llevarlo al dentista. Lo más aconsejable es que aproveches la primera visita para solo una revisión, para que vaya conociendo qué es un dentista, y vea que no es algo malo. Que no lo asocie al dolor.

Intenta llevarlo cuando se sienta tranquilo, para que lo viva como algo normal desde el principio y no como algo que quiere evitar a toda costa.

Aprovecha esa revisión para quedarte tú también tranquila: que miren cómo está todo y cómo va creciendo su boca. No esperes a que aparezca un problema, porque cuando se pilla a tiempo todo es más sencillo, más rápido y menos complicado de tratar.

 

Cuanto antes se haga la primera visita, antes se lo familiarizará con lo que toca

Los dentistas con amplia experiencia en el tema, Clínica Dental La Merced, nos aclaran que “cuanto antes se lleve al dentista al pequeño, menos miedo tendrá de ir en el futuro, porque el entorno en el que se ve envuelto es conocido, las caras dejan de ser extrañas y el proceso se vive como algo cotidiano dentro de su rutina”. Y esto es lo más importante de todo, porque el miedo muchas veces nace justo de lo que no conocemos, en realidad.

Si se hace así desde el principio, el niño entra, se sienta, mira lo que pasa a su alrededor y no siente que le van a apuñalar los dientes de un momento a otro, que es lo que la mayoría presentimos cada vez que tenemos que ir a revisión. Si se mostrase desde el inicio a los niños que no pasa nada, realmente entenderán que NO PASA NADA.

 

Dientes de leche importantes y seguimiento desde el inicio

Los dientes de leche sí importan, aunque luego se caigan. No son “de paso y ya”, porque ayudan a que la boca crezca bien y a que los dientes que vienen después salgan colocados de forma correcta. Si algo falla aquí, luego se nota más adelante.

Cuando vamos al dentista desde pequeños, vemos que de verdad no surjajn problemas que puedan salir mal después. Ya no hablo solo de la tontería de mirar si hay caries o no, sino de ver si hay otros problemas de los que poder ocuparse para que no se empeore todo con el tiempo.

¿Por qué? Bueno, suponte que de niño tienes un montón de caries que no tratas como deberías, que se curan mal, que llegan a la raiz y le duelen un montón… y tú solo lo llevas a hacerse una pequeña revisión, le quitas la caries de mala manera y ala, a vuestra casa. Eso le ha pasado a mi marido alguna vez, pero él más por miedo al dentista que por no habérselo tratado bien, y lleva renqueando con un par de muelas bastante tiempo.

Cuando se pilla pronto, es más fácil de arreglar. En vez de esperar a que se haga grande el problema, se controla desde el principio y ya está.

 

Hábitos de higiene y aprendizaje temprano

Desde pequeño, el dentista no solo está para mirar que los dientes estén bien (que claro que se ocupan de eso, vamos a ver…) la cosa es que  también sirve para enseñarles a los más peques a cudarse bien los dientes para que les dure mucho tiempo. Es decir, si se le enseña desde muy niño cómo cepillarse los dientes, cuánto tiempo, con qué… ya sea hablándole o incluso con cuentos, el niño lo asimila y lo repite en casa.

Si en casa y en el dentista se dice lo mismo, y encima ve que los mayores que tiene alrededor también hacen lo mismo que el médico le ha explicado, el peque repite. Se llama aprendizaje por repetición, y funciona más de lo que parece, en un montón de cosas. Créemen, a veces solo con cambiar un poco cómo se cepilla o cuánto tiempo lo hace le mejora mucho los dientes.

Además, piensa, como madre, que lo más importante para ti es que el niño aprenda a hacerlo por sí mismo. ¿No es eso lo que todas queremos, que sea autosuficiente al final? Nos enorgullece que se lave los dientes porque se lo hemos dicho, pero más importante es aún que, después de cenar, recoja sus platos sin que tú se lo digas, guarde las cosas en su sitio, se ponga el pijamita… y se vaya a lavarse solo los dientes. Y todo por iniciativa propia. Eso ya es un paso increíble para su futuro, y es lo que tenemos que conseguir.

 

Cambios de dientes y control del crecimiento

Todas tememos este momento, porque hay muchos llantos y gritos en casa. Y solo las que somos madre lo sabemos a la perfección. Son esos momentos en los que empieza a salir el diente, el peque empieza a babearlo y mordisquearlo todo, a llorar y berrear… y nosotros nos llevamos las manos a la cabeza porque no tenemos ni pajolera idea de lo que hacer. Bueno, llevarlo al dentista en esta etapa para que le explique cosas es absurdo, porque el niño NO comprende nada en esta edad… pero con 4 o 5 años ya es otra historia, y ahí los dientes siguen creciendo.

Si el niño ya ha ido antes al dentista, ya conoce el sitio, ya sabe qué ocurre allí y no lo relaciona con algo incómodo, así que los cambios en la boca solo será un paseo por el dentista, como ha hecho otras veces que lo has llevado. El hecho de que el entorno sea familiar ayuda muchísimo a que el proceso sea más fácil de gestionar.

Puedes aprovechar esta edad, por ejemplo, para revisar que los dientes nuevos tengan espacio suficiente y que todo esté creciendo como debería. Si algo no va bien o no tiene espacio suficiente, es bueno detectarlo antes de que sea más complicado de solucionar. Piensa siempre que lo mejor es PREVENIR, no ACTUAR DESPUÉS.

 

Chupete, mordida y hábitos repetidos

Hay cosas que no son buenas, como por ejemplo que el uso del chupete si se alargue mucho en el tiempo, el típico hábito de morder cosas todo el rato o tener algunas posturas al dormir, porque todo esto puede deformar los dientes por culpa de la presión que se ejercen sobre ellos.

En las primeras visitas ya se pueden pillar estos hábitos, y eso viene bien porque se puede ir corrigiendo desde pronto, sin complicarse mucho después. Es más fácil cambiar cosas cuando todavía están empezando que cuando ya llevan tiempo asentadas.

Al niño se le hace entender qué está pasando en su boca y por qué es mejor ir cambiando algunas cosas, pero todo paso a paso y antes de hacer nada, para subsanar su curiosidad y a la vez ir tratándolo. Es lo mejor para que no tenga miedo y para que no piense que esto es consecuencia de haber hecho algo malo. Hay que hacerle ver que no es un “castigo” por usar el chupete, sino que el chupete no le hace bien, y debería dejarlo.

 

Consejos finales que deberías de aplicar, por su bien

Ve al dentista pronto, no esperes a que le duela. Piensa que, si consigues que el niño vaya desde pequeño, se va a acostumbrar, y será más fácil para ti cada vez que tengas que tratarlo porque se haya hecho daño. Haz que lo asocie a algo natural y normal.

Haz revisiones aunque no parezca que pase nada. Muchas cosas en la boca no se ven al principio y es mejor pillarlas a tiempo que llegar tarde. Así evitas sustos, tratamientos más pesados y dudas constantes en casa sobre si todo va bien o no.

Lo más importante para ti es que tu hija vea el dentista como algo normal,no como una amenaza. Si lo llevas desde pequeño, no tendrá miedo cada vez que tenga que ir, solo se va a sentar y a dejar que el dentista haga lo que tenga que hacerle.

Te aconsejo que intentes crear ciertos hábitos. Ya no solo por su salud dental, sino por tu salud mental: como madre, habrás ganado la batalla contra el miedo al dentista.

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