Cuando me llega la regla se me quita todo el hambre, y me dan mareos

regla

No pensaba usar un artículo para hablar de la regla, ni se me había ocurrido, pero he encontrado un tema muy interesante que seguro que, como mujer, también te afecta a ti: cuando mí me baja la regla, se me quita TODO el hambre y me puedo llevar esos días sin probar bocado, más allá de dos o tres bocaditos para comer.

Eso no puede ser bueno, porque además sufro de mareos muy fuertes con la regla, y me informé de si era normal o no.

 

Antes que nada, hablemos de qué es la regla y para qué sirve

La regla es ese momento del mes donde el cuerpo hace un cambio bastante grande por dentro y empieza a sangrar, pero piensa que no solo se sangra, sino que también, además, empieza todo un proceso que apenas vemos y que, encima, afecta a cómo me siento, a mi energía, a mi humor y también a cosas como el hambre que tengo o las ganas de moverme.

¿Por qué pasa esto? Dentro del cuerpo, el útero había estado creando una capa interna de sangre para poder acoger un posible embarazo. Esa capa es como una preparación que el cuerpo hace de forma automática, sin que yo tenga que pensar en ello ni controlarlo.

¿Y si no se usa porque no me quedo embarazada? Cuando no hay embarazo, el cuerpo ya no necesita esa capa y empieza a desprenderla poco a poco, que es justo lo que expulsamos como sangrado menstrual. Así que, aunque dé un poco de grima, no es solo sangre, también hay tejido del propio útero y otros restos que el cuerpo expulsa porque ya no los necesita para ese ciclo.

¿Y por qué las hormonas se ven alteradas? Las hormonas cambian bastante rápido. Las que habían subido para preparar todo tienen que bajar su suministro, y eso hace que el cuerpo entre en una fase distinta del mes. Es como un reinicio del sistema reproductivo, donde todo vuelve a empezar para prepararse otra vez desde cero.

¿Pasa en TODAS las reglas? Claro, este proceso se reinicia mes a mes. Lo importante es que no solo afecta a lo que se ve por fuera, sino que también cambia el funcionamiento interno del sistema hormonal completo mientras ocurre.

 

Yo padezo Síndrome del Ovario Poliquístico

El Síndrome de Ovario Poliquístico afecta bastante a cómo se comporta todo este sistema hormonal: es una situación donde los ovarios no trabajan con el mismo ritmo que en un ciclo “regular” (o sea, normal), y eso puede cambiar toda la ovulación, la duración del ciclo e incluso los síntomas.

En mi caso, se me juntan algunas cosas: a veces el ciclo es raro, a veces los síntomas se sienten más intensos y otras veces no pasa nada y tengo una regla normal, pero a la vez me afecta al hambre, a la energía y al estado general, porque no siguen un patrón fijo, y eso hace que el cuerpo parezca impredecible en esos días.

Una de las cosas que me recomendó la nutricionista online especializada en salud hormonal femenina, Lara – Salud sin dieta, fue que controlase el ciclo menstrual, que apuntase cuándo me venía, cuándo me duraba… para detectar posibles desequilibrios hormonales, ajustar la alimentación y el estilo de vida, y así poder anticipar mejor algunos síntomas que puedan aparecer.

 

Encima, cuando me viene la regla, se me quita el hambre

Cuando me baja la regla, puedo pasarme horas sin pensar en comer, y cuando intento hacerlo, es como si el cuerpo no me lo pidiera. He tenido bastantes problemas por esto, porque no solo se queda en no comer. Como no como lo suficiente, me dan mareos bastante fuertes mientras voy por la calle, y hasta he tenido que agarrarme para no caer. Hay momentos en los que he estado paseando, trabajando, o incluso en situaciones donde tengo que estar muy atenta, y la cabeza se me va un poco. Esto es peligroso…

Además, piensa que yo trabajo como técnico de transporte sanitario, o sea, que yo llevo en una ambulancia a personas que están malitas, tienen consulta y no tienen como moverse, y ahí no puedo tener uno d eesos momentos, porque tengo que estar completamente concentrada. Que me aparezcan mareos o bajones en mitad de una jornada así se nota muchísimo, porque además puede poner en peligro a los pacientes a los que llevo conmigo. ¿Te imaginas que me maree en la autopista, a 100km/h y con 3 pacientes dentro?

He intentado forzarme a comer algo rápido, pero el cuerpo me lo rechaza, y se crea un círculo vicioso complicado: no como, me mareo, intento comer, no me entra, y sigo el día como puedo. Hay días en los que todo eso se mezcla con el ritmo del trabajo y se vuelve bastante incómodo.

 

El chocolate y el café… cuanto más lejos, mejor

Cuando tomo café cuando tengo la regla, se me descompone el cuerpo y el dolor de la zona baja del abdomen es mucho, mucho más intenso. No solo me pasa con el café, con el chocolate también me pasa algo parecido, sobre todo si es en momentos donde ya tengo molestias previas. Es como si el cuerpo reaccionara mucho más fuerte.

Esto puede tener relación con la cafeína, que activa el sistema nervioso y puede hacer que el cuerpo esté más sensible al dolor. También puede influir el azúcar en algunos tipos de chocolate, porque puede alterar cómo me siento en general.

No es que siempre me pase, pero sí que veo una relación entre esos alimentos y el aumento del dolor que siento durante la regla. Así que no tengo más remedio que controlar bastante lo que como, para no empeorar más los íntomas que ya tengo.

 

Encima la regla me dura UN día, contado

Esto puede tener relación con cómo funciona el ciclo en mi caso en concreto, sobre todo teniendo en cuenta el SOP. Cuando el ciclo no es totalmente regular, el sangrado puede ser más corto o más irregular, y a mí me dura un día y me duele un montón. A veces lo prefiero, más que tener la regla 3 días o una semana… pero entiendo que no es normal.

El cuerpo a veces no sigue el patrón habitual de cómo se forma el endometrio, que es la capa que se prepara dentro del útero cada mes, y cuando esa capa no llega a desarrollarse igual que siempre, el sangrado cambia y puede durar menos tiempo.

Aun así, aunque dure poco, el proceso dentro del cuerpo sigue siendo el mismo, porque los síntomas no dependen solo de los días de sangrado, el sistema hormonal continúa actuando durante todo ese proceso.

Por eso, aunque la regla sea más corta, lo que se nota en el cuerpo no tiene por qué ser más suave. Todo lo que ocurre alrededor del ciclo sigue presente, aunque ocurra en menos tiempo.

 

El sueño me entra muchas más veces de lo normal

Otr acosa muy recurrente en mí es que de repente me entra un sueño que no es normal. No es ese cansancio típico de haber dormido mal, es como si el cuerpo me bajara toda mi energía y me dejara en modo lento total. Estoy haciendo cosas normales y en cuestión de minutos siento que necesito parar sí o sí.

No me pasa siempre a la misma ahora, así que esto es poco predecible, y a la vez peligroso: puede ser por la mañana, a media tarde o incluso cuando parece que estoy activa. El cuerpo simplemente decide que toca desconectar un rato, aunque yo no lo tenga en los planes. Esto estando en casa no pasa nada, pero cuando estoy trabajando o teniendo una cita con mi esposo… pues molesta muchísimo.

A veces intento seguir con lo que estoy haciendo, pero la concentración se me va y el cuerpo me empieza a pedir un descanso. No es algo que pueda controlar mucho, y eso es lo que más me descoloca, porque no sigue ninguna lógica clara para mí.

Al final me adapto como buenamente puedo, bajando el ritmo y aceptando que hay momentos en los que el cuerpo funciona diferente.

 

Cambios de humor de repente que me hacen pelearme a menudo

No hay nada que más odie que cómo me cambia el humor cuando estoy con la regla. ¿Ves esas cosas despectivas que se nos dicen a las mujeres de «¿Tienes la regla o qué?» que nos molestan tanto? En mi caso pasó de verdad, ¡y muchas veces!, porque paso de feliz, a enfadada a triste en 0,2 segundos.

Recuerdo una situación dando clase a un chico al que ayudo con algunas materias, de vez en cuando. Es un chico bastante retraído, muy callado. Ese día llegué y le pregunté por la tarea que tenía que traer preparada y me dijo que se le había olvidado en casa. Bajó su cabecita y puso expresión muy triste.

En cualquier otro momento seguramente yo habría respirado y lo habría solucionado tranquilamente, dándole una reprimenda para que no volviese a pasar… pero ese día estaba con la regla y reaccioné fatal. Empecé a echarle la bronca, a decirle que no podía venir sin hacer nada, que así no íbamos a avanzar… Le monté un buen pollo delante de el resto de los alumnos y de mi compañero de trabajo.

El pobre chico se quedó completamente callado, mirando al suelo, sin saber muy bien qué decir. En ese momento yo estaba tan metida en el enfado que ni siquiera me di cuenta de que estaba exagerando bastante la situación. Fue mi compañero el que me hizo bajar a la tierra: se acercó a mí después y me dijo medio en broma: “¿Qué, tienes la regla o qué? Menuda la que le has montado al pobre…”.

En ese momento, me quedé un poco parada porque me di cuenta de que tenía razón: había reaccionado mucho más fuerte de lo que la situación pedía. El chico solo se había olvidado de la tarea, algo que puede pasarle a cualquiera.

Desde entonces intento tenerlo más presente cada vez que me baja la regla, y cuando noto que estoy más irritable o más sensible, intento parar un momento antes de reaccionar. No siempre lo consigo, pero al menos ahora soy más consciente de que esos pueden influir bastante en cómo reacciono con los demás.

 

Sensación de cambios en la temperatura del cuerpo

A veces siento el cuerpo como más inestable, siento más frío o más calor, aunque fuera el tiempo esté completamente normal. Vamos, lo que se llaman “sofocos de regla”. Hay momentos en los que noto mucho calor de repente sin que haya una razón externa, y otros en los que siento frío aunque esté en un sitio normal.

Esto aparece por momentos, como en altibajos, y luego desaparece. Es como si el cuerpo no mantuviera una temperatura estable durante esos días, y eso me hace ir cambiando de ropa o buscando estar más cómoda según el momento.

Encima estas cosas no te avisan, aparecen de repente: estoy tranquila y de repente siento que necesito ajustar lo que llevo puesto o moverme a otro sitio porque no estoy cómoda con la sensación, porque me ha dado mucho calor o de golpe tengo muchísimo frío.

A ver, esto no es algo grave, pero sí molesto, porque me obliga a estar pendiente de cosas que normalmente no pienso.

 

¿Qué te aconsejo yo? Que conozcas tu regla y busques remedio a tus síntomas

Muchas veces damos por hecho que todo lo que pasa es “lo normal” y seguimos con el día como podemos, sin pararnos a pensar qué está pasando realmente en el cuerpo.

¿Te has fijado alguna vez en cómo te afecta a ti? ¿Te cambia el humor? ¿Te notas más cansada? ¿Te pasan cosas raras que el resto del mes no aparecen? A veces vamos tan rápido que ni siquiera nos paramos a observarlo.

Si sabes qué cosas te pasan cuando tienes la regla y sabes cuándo suelen aparecer, es más fácil adaptarte, anticiparte y buscar formas de sentirte mejor esos días. El cuerpo suele dar señales bastante claras, pero muchas veces no les hacemos demasiado caso.

Así que la pregunta importante sería: ¿te estás escuchando de verdad cuando llega tu regla? ¿O simplemente aguantas esos días esperando a que pasen? Porque cuanto mejor entiendas tu ciclo, más fácil es encontrar maneras de cuidarte y llevar esos días con mucha más tranquilidad.

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